Desde aquel caluroso día de 1993 en que me quedé deslumbrado frente a una reproducción de “La Maja Desnuda” de Francisco de Goya, no hice más que soñar con ver en persona alguna de sus majestuosas obras. La alquimia y la pintura se entretejen y configuran el ser de mis posts. Hablar de mi vulgar poesía es hablar de momentos claves de mi vida. Descubro que, como en una tela tejida por finísimos hilos, ciertos encuentros del pasado siguen un aquí y un ahora. Espacio y tiempo se entrelazan y despliegan para que yo empiece a contar. SEGUIR LEYENDO.
